La obra de Abelardo Espejo Tramblin, se présenta en esta página como un homenaje artístico y profundo al agua. Sus esculturas, realizadas en materiales como acero, mármol o bronce, capturan la esencia dinámica, simbólica y vital del agua a través de formas sinuosas, volúmenes redondeados y composiciones en espiral que evocan olas, remolinos, gotas o surcos.
Abelardo trabaja los materiales para transmitir sensaciones contrapuestas: la frialdad y suavidad de las superficies pulidas (que actúan como espejos para la introspección) y la fuerza y textura de las partes rugosas. Su arte no solo representa el agua, sino que la convierte en un espejo del alma y en un llamado a su valoración.
En el catálogo de su exposición en la Académie des Beaux-arts de Paris, destaca su colaboración con el académico, científico y humanista, Federico Mayor Zaragoza, donde escultura y poesía se entrelazan para exaltar el agua como fuerza vital, derecho humano y mensaje ético de equidad y sostenibilidad. Juntos, a través de proyectos y obras como "Puente de culturas", trascienden lo estético para denunciar la escasez y privatización del agua, reclamándola como "patrimonio de la vida, no de la codicia".
En esencia, la obra de Abelardo es un poema tridimensional que fija en formas sólidas el movimiento perpetuo y el misterio del agua, mientras que su diálogo con la poesía de Federico Mayor Zaragoza la eleva a un símbolo universal de vida, reconciliación y transformación.